El centro de atención infantil Piña Palmera A.C. ubicado en Zipolite, generan actividades relacionadas a la realización audiovisual con personas con y sin ceguera

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Oaxaca. Piña Palmera abre sus puertas al Laboratorio de lo Invisible para llevar a cabo el taller de contenidos audiovisuales dirigido a personas con y sin ceguera, que tengan gusto por el lenguaje cinematográfico, y gusten por participar en procesos colaborativos con el fin de generar piezas y procesos audiovisuales que fomenten y beneficien el valor de lo comunitario por encima de lo individual. Piña Palmera es un espacio con amplia historia y reconocimiento local, pues hace más de 30 años ha abordado el tema de discapacidad con personas de comunidades rurales, en su mayoría indígenas. Piña palmera trabaja en la costa y sierra sur del estado de Oaxaca, con procesos de rehabilitación e inclusión social, a través de información, formación, sensibilización y concientización. El trabajo de Piña Palmera es muy valorado por las distintas comunidades donde participa pues sin tener en cuenta el tipo de discapacidad, las posibilidades de pagar o los asuntos relacionados a la etnicidad; de forma permanente e invaluable, cuenta con muchísimas formas de trabajo colaborativo que hacen frente y dan respuesta a las necesidades de las personas, de las familias y de las comunidades donde se necesita, incluso en ocasiones, es el único espacio al que acuden las personas pues de forma histórica se sabe tendrán eco y acompañamiento las solicitudes de apoyo o colaboración que realice la comunidad, siempre y cuando sea por un bien común.

En la propuesta del Laboratorio de lo Invisible se valora y fomenta la autonomía de las personas con discapacidad, y al igual que en Piña Palmera, se coincide en que el trabajo es en conjunto con las personas con discapacidad, es un acompañamiento mutuo para hacer valer los derechos humanos y la dignidad de las personas, de las familias y de las comunidades, en otras palabras, lo importante es la coincidencia del trabajo local basado en las diferencias y no en cuestiones de bondad.

El laboratorio de lo invisible ha trabajado con la participación de personas con ceguera y baja visión desde el 2011, en el marco del colectivo Cine para Imaginar. Este laboratorio ha contado con apoyos culturales que hacen posible su acercamiento a distintas comunidades vulneradas por un sistema extractivista, en donde la oferta cultural se encuentra relegada. En esta ocasión el Laboratorio de lo invisible y Cine para imaginar cuentan con el apoyo de FONCA, Fomento a

Proyectos y Coinversiones Culturales 2018.

Piña Palmera ha tenido grandes aciertos en su historia, de los más importantes se reconoce el generar acciones para cambiar la manera en cómo la gente local se relaciona con las personas con discapacidad a través de actividades concretas que promueven cambios de actitud y del entorno. En el recorrido histórico de Piña Palmera ya se cuenta con actividades relacionadas al lenguaje cinematográfico, con participaciones de la comunidad en realizaciones audiovisuales, ha generado piezas como cortos, y largometrajes donde las personas con discapacidad tienen distintos niveles protagónicos durante su ejecución. Por ejemplo en el largometraje titulado “Música Ocular”, participan muchas personas Sordas del municipio de Pochutla que fueron invitadas a participar a partir de la convocatoria realizada desde Piña Palmera en Zipolite, sin embargo no es la única experiencia, se han realizado otros talleres de performance art, proyecciones, radio comunitario y talleres de fotografía o bien, el taller de “Cianotipia” compartido por el Laboratorio de lo Invisible a las niñas y niños con y sin discapacidad de distintas comunidades en las instalaciones de Piña Palmera.

Sin lugar a dudas, para el Laboratorio de lo Invisible al igual que para las centenares de personas que han habitado Piña Palmera, el espacio cuenta con una mística única, pues de manera natural se crea un ambiente de trabajo sencillo, cálido y con profunda sensibilidad hacia el ser humano en el trato, en el compartir, en el recibimiento y acompañamiento en las pequeñas y grandes situaciones que presenta la vida del día a día. Los aprendizajes siempre estarán dispuestos para todas las personas en todos los territorios, sin embargo, en Piña Palmera, se muestra la posibilidad de reconocimiento de los procesos colectivos cargados de experiencia comunitaria, dispuestos a ser vividos y transitados de forma personal, desde las singularidades de cada persona para dar cuenta de las dificultades y bondades del cotidiano, que al igual que en el Laboratorio de lo Invisible resulta indispensable e invaluable para los procesos de creación artística, sea representando algo concreto de la vida, o bien sea en la generación de posibilidades cinematográficas cercanas a una ficción que tiene presente la dignidad y la autonomía.

Para el Laboratorio de lo Invisible de forma permanente ha sido importante, casi que impresindible relacionar los contextos y territorios por los que se transita, es decir, hacer presente la realidad estructural que enmarca o desborda los procesos de creación audiovisual a nivel nacional y su vínculo con lo local. El contexto amplio no siempre es la suma de las experiencias de singularidades locales, el contexto nacional no siempre tiene en cuenta en sus datos la información que generan las personas desde lo local, desde las características que contienen lo que resulta importante para las personas en su contexto, en sus propios términos. Por ejemplo de las personas con ceguera o baja visión que participan en el Laboratorio de lo Invisible en Piña Palmera, todas tienen contacto con películas con audiodescripción, han participado en proyecciones y talleres de creación radiofónica, y por otra parte el acceso a salas de proyección cinematográfica se restringe a espacios urbanizados alejados plenamente de su cotidianidad.

Es importante para el laboratorio de lo invisible, que estas historias en las que las personas con discapacidad enuncian su propia vida sean leídas como ejercicios de autonomía que se anteponen a los discursos hegemónicos que transitan nuestras vidas y que abonen a dejar de naturalizar los actos violentos que nos atraviesan.

Si bien queda claro que para Piña Palmera al igual que para el Laboratorio de lo Invisible el contexto, el territorio, la experiencia, la sensibilidad y los sentimientos son clave para realizar la vida misma, no está sobrado compartir un breve texto recogido durante un breve momento del taller, mostrarlo es un pequeño esfuerzo por hacer resonar, vibrar, imaginar de eso que en colectivo imaginamos. Fue a partir de ejercitar la descripción de imágenes en movimiento que nombramos y nos reconocimos en “canales y veredas en las que andamos, en mundos donde la visión y la audición nos comparten o nos alejan. Incluso, con la posibilidad de saturarnos, al perder nociones de tiempo y de espacio podemos perder u olvidar nuestra primera intención que ya casi concluíamos por compartir. Nuestros canales y nuestras veredas son esas donde nos identificamos, sea el sonido o la imagen, la historia de drama, de ficción, de aventura, o lo que sea, con las historias de ratos cercanas y de rato lejanas, nos importa responder preguntas del qué, del donde y cómo, algunas de cada quién y otras importantes del nosotros”.

Así con ese nosotros cercano, el Laboratorio de lo Invisible agradece a Piña Palmera por su histórico trabajo, sus esfuerzos y esperanzas ya de generaciones reconocidas, agradece a las personas presentes y a las que han dejado enseñanzas de cómo hacer habitable la vida festejando nuestras diferencias, sabernos en diversidad y en acompañamiento. El laboratorio de lo Invisible es una comunidad más que está siendo tocada para trascender en las mejores formas de ciudarnos en lo común, en representaciones artísticas cargadas de autonomía y dignidad.

Para más información sobre el trabajo de Piña Palmera, visitar: www.pinapalmera.org